sábado, 14 de agosto de 2021

Flipping the bird

 To flip the bird es como los anglo-parlantes llaman a sacar el dedo de en medio a pasear, para desearle tus mejores deseos al que le estas regalando el gesto. Pero mientras que los americanos lo hacen con un solo dedo, los Ingleses (si, la pérfida Albión) lo hacen enseñando el dorso de la mano y levantando el dedo índice y el corazón. Esto puede provenir de la guerra de los 100 años, cuando Inglaterra y Francia de partieron el lomo sin cuartel.

Los franceses tenían una cantidad absurda de “gendarmes”, gente de armas, nobles hasta el culo de chapa y que se habían pasado toda su vida preparándose para el combate, siendo lo más cercano en la época a máquinas de matar... después de Chuck Norris.

Por otra parte los ingleses brillaban por sus arcos largos, arcos primitivos que no sacaban tanto rendimiento a los materiales como los compuestos que surcaban las tierras del este, pero que aún asi tenían una potencia brutal. Eran arcos que requerían una preparación y una fuerza que no estaba al alcance de todos. 

Tal era la manera en que estos arqueros ofendían a los nobles franceses que se decía que cuando alguno era capturado, con toda seguridad volvería a su casa con al menos un dedo menos, el dedo corazón, lo que le incapacitaría para tensar un arco largo.

Por esto, los arqueros ingleses se envalentonaban delante de las tropas francesas mostrando los dos dedos que les permitían seguir cosiendo a flechazos a la flor y nata de la nobleza francesa.


Con esto damos por introducido el tema de hoy, los arcos, y es que os voy a mostrar como hice mi arco de pvc para larp.

Viendo en vivo y en la red que daban muy buen resultado, me empecé a documentar sobre los arcos de pvc, sus posibilidades, construcción y peculiaridades. Muchos videos después me acerqué al almacén de turno y me hice con unos cuantos tubos de pvc para ir probando.

Lo primero como siempre es la seguridad. Al parecer hay unos tubos de pvc que ante la presión se doblan mientras que otros saltan en pedazos, cosa que no es nada deseable. Estas dos muestras de tubo han sido golpeadas con martillo, el claro ha estallado mientras que el oscuro apenas lo ha notado, y cuando lo tiento en el tornillo no estalla, sino que se dobla. Éste es el que voy a usar.


 



 

 

 

 

 

En el primer intento trataría de dar una forma de arco plano a un tubo bastante grueso, pero el resultado fue muy malo tanto por la forma plana como por el grosor.

 

 

 

 

 

 

 

 

El siguiente sería con un tubo de diámetro menor manteniendo la estructura tubular. Primero lo hice con el centro del arco recto, es decir que la zona de agarre no tuviese curva, pero vi que eso generaba dos puntos de ruptura claros. Finalmente logré una forma resistente que no daba muestras de fatiga en ningún punto en concreto, y para ello tuve en cuenta:

- Simetría entre los lados.

- Calentar progresivamente, no sobrecalentar, y aplicar calor en toda la sección.

- Formas redondeadas, nada de ángulos.

- Mantener la línea. El arco no debe bailar si esta apoyado en una superficie lisa.

 

Para rematar el arco aplané las puntas, donde encajaría la cuerda. Para ello calenté y aplasté usando dos tableros, pero mientras aplastaba levantaba ligeramente la otra parte del arco de manera que la cuña tuviese su vértice en el eje central del arco. Si no se hace con cuidado y aplicamos la fuerza con el arco apoyado tal cual en la mesa, nos quedará un lado biselado y el otro plano, lo que situará las fuerzas en un eje distinto del de la estructura del arco.

 

 

 

 

 

Para la cuerda usé paracord, aunque no me parece la mejor opción. Para el momento de escribir estas líneas lo he estado probando unos meses y me da la sensación de que el paracord no aprovecha bien la fuerza y además es demasiado gordo.

Pues ya lo tenía, y disparaba, pero lo quería hacer duradero y para ello me hice con cinta de fibra de vidrio que aplicaría uniformemente en toda la superficie del arco y ligaría el conjunto con cola de carpintero. Con esto quería conseguir que el reparto de fuerzas cuando el arco se tensara se repartiese uniformemente por toda la sección. 

  

 








Tras esto lo estuve probando un poco y me daba la sensación de que el punto que mayor tensión acumulaba era el centro, por lo que le hice un refuerzo. Cogí un trozo de tubo, lo corte en dos, les di forma, los pegué arriba y abajo y los fijé con más cinta de fibra de vidrio para que pudieran compartir solidariamente las tensiones de estiramiento y compresión.

 




 


 

 

 

 

 

El conjunto fue probado a satisfacción con el único punto a remarcar de la rajas en la superficie de la fija. Cuando el arco tensaba y se pronunciaban las curvas, en las zonas de mayor estiramiento surgían unas rajitas en la cola blanca, que al secar quedaba rígida y abría. Lo estudié y llegué a la conclusión de que a pesar de esas rajitas, la fibra seguía manteniendo su estructura y de hecho, el arco seguía manteniendo simetría y rendimiento.


Después de probarlo con esta configuración y quedar satisfecho con sus 25, me decidí por fin a dejarlo bonito. Tal cual estaba era funcional, pero era blanco… meh… lo iba a forrar en cuero para que quedara pintón, pero antes de eso le iba a poner un último refuerzo. 

Pegué una tira de cuero de curtido vegetal de 2mm en todo el largo exterior del arco, en la línea de máximo estiramiento. La biselé y lijé para que quedara homogéneo y tras esto empecé a cubrirlo de cuero. He visto que los arcos de palas planas los cubren a lo largo, uniendo los extremos en la cara interior de la pala. En mi caso, al ser redondo me pareció más razonable cortar tiras largas e ir dando vueltas, con el problema de que no tenía un retal lo suficientemente largo y lo tuve que hacer por secciones, cubriendo las uniones con anillos decorativos. 

 





 


 

 

 

 

El último paso antes de darlo por terminado sería el agarre central, fundamental para mejorar el agarre pero sobre todo para proteger la mano el día que el pvp se vaya al cuerno. Cuero de curtido vegetal natural de 2mm, con costura en espiga, muy sencillo y resultón.


Estoy muy contento con el resultado a pesar de no dar el mismo rendimiento que otros materiales ya que a pesar de dar el mismo libraje, las flechas no salen igual de rápidas.. 

Mi teoría es que a pesar de dar el mismo libraje, la capacidad de aceleración no es tan buena como los de fibra de vidrio por ejemplo, ya que mis flechas tienen trayectorias mas circulares y se caen antes que otros arcos de larp de fábrica.

Con todo y con eso, este arco lo he hecho yo, es funcional, es bonito, y por ahora no ha roto, así que yo tan feliz :)

lunes, 9 de agosto de 2021

Con faldas y a lo loco - parte 2

Parte 2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este arnés gótico del s XV podemos ver un faldón estilizado y como parte de la cintura anatómica, quedando justo por encima de la articulación del femur con la cadera, para no entorpecer el movimiento lateral de las piernas. La cadera quedaría protegida por el faldón y los quijotes. Hay que pensar que los caballeros que podías permitirse estos arneses normalmente lucharía a caballo, por lo que las articulaciones de la armadura tienen que permitir sentarse cómodamente en la silla, por eso la falda queda más baja en la parte posterior que en la delantera.

A la hora de enfrentar la parte trasera del faldón me decidí por cambiar el modo de suspensión y hacerlo por remaches, sin correas. Estas me gustaban como solución para la parte trasera principalmente porque en la unión por remaches la banda de los remaches rota pero no varía su altura, mientras que con las correas la altura se acorta en todos los puntas, permitiendo que pueda levantar las pierna libremente. Iba a quedar un poco raro tener un lado con un sistema distinto del otro, pero también tendría la oportunidad de trabajar con otro sistema y ver sus pros y sus contras.

La primera lámina la haría exactamente igual que en el frontal, ya que ambas tienen la misma forma y se unen a la coraza por remaches. A partir de aquí utilizaría otro sistema para sacar las plantillas de las láminas. A la vista de que dibujar las plantillas en la nada no había salido del todo bien, fui sacando las láminas a base de colocar cinta de carrocero en prolongación de la lámina actual. El largo de cada uno me lo daba la referencia del faldón frontal y sí tendría que tener en cuenta ahora la silueta del trasero, que pondría en mi faldón un ángulo bastante pronunciado al principio que de no corregir terminaría sobresaliendo demasiado, por lo que había que ir verticalizando la curva según bajábamos.

 

 

La última lámina, como en la foto inicial, la haría un poco más alargada y terminada en un pico. Quería que el faldón trasero bajase más que el delantero, ya que estaba en previsto añadir unos tassets (protecciones de muslos que cuelgan del faldón delantero) que hasta la fecha no me he animado a hacer.

 De primeras me pareció razonable que la ultima lámina estuviese sostenida por correa. Le daría un poco más de movilidad y eso sería más comodidad en algunas situaciones, pero no me convenció porque por su forma colgaba de manera extraña y se balanceaba, por lo que terminé uniéndolas todas por remaches. 

 

La realidad es que la movilidad con los remaches en mas que suficiente para la trasera.







Una vez las láminas estaban cortadas hubo que hacer muchos pequeños ajustes, pero dado que la articulación era por remaches merecía la pena echar el tiempo ya que el resultado final se iba a notar. Tras los ajustes, habiendo logrado que el cierre fuese ceñido, solo quedaba lijar y voltear el borde de la ultima.








Por último, los remaches entre la coraza y la primera lámina no iban a ser tales. A fin de poder usar la coraza con y sin faldón, realizaría las uniones por medio de tornillo y tuerca, pero redondearía la cabeza del tornillo para que pareciese un remache más, de modo que tenía unos faldones que quita y pon unidos por tornillos que daban el pego como remaches.

 

 

Sobre como quedó... júzgendolo sus mercedes.


 

 

jueves, 5 de agosto de 2021

Con faldas y a lo loco

 

En la loca batalla a lo largo de los siglos entre los medios de agresión y los de defensa personal, se han ido sucediendo muy diversas soluciones para proteger las zonas más complicadas. En tiempos ancestrales las armaduras, ya fueran de metal o de fibras vegetales o animales, cubrían básicamente el pecho y/o la cabeza. Las siguientes zonas que comúnmente se cubrían eran los antebrazos y las piernas. 

 

En estas zonas la protección tendía a ser una plancha de material, con la forma ligeramente acomodada y atada al cuerpo por el medio que fuese, pero entre estas zonas quedaban muchos huecos sin cubrir, especialmente las articulaciones, que eran muy complejas de proteger precisamente por su movilidad. 

 

El primer gran avance para cubrir correctamente estas zonas fue la cota de malla. Un tejido que se podía deformar, pero que a pesar de ello mantenía sus características de protección.

 

El siguiente paso fue unir pequeñas piezas de metal entre si por cordones formando una suerte de manta metálica. Esta solución, muy extendida en el este, ofrecía una protección decente pero era bastante aparatosa y pesada.


La solución definitiva llegaría con las articulaciones metálicas. Gracias a un profundo estudio de la anatomía humana y al avance de las técnicas de trabajo del metal, se logró unir planchas de metal que quedarían ceñidas al cuerpo y se amoldarían al movimiento ofreciendo movilidad y protección.

 En este sentido podemos pensar en las protecciones de las rodillas, o incluso en los guanteletes armados, especialmente los de estilo gótico, como buenos ejemplos de protección de acero para zonas complicadas, pero hay otra zona dificil y esa zona es la cadera.

 

Hasta el siglo XIV la cadera se había protegido con cota de malla en el mejor de los casos, pero a finales de este siglo empezó a aparecer en Europa lo que se conocería como faldón o falda. 

Esta protección comenzaría en la cadera anatómica (el hueco entre las costillas flotantes y las crestas de la cadera) donde termina la protección de la coraza, y podría tomar multitud de formas y tamaños desde faldas que se abrían en cono como si fuese una suerte de andador medieval, hasta los estilizados faldones de las armaduras de estilo gótico que cubrían poco más que las crestas ilíacas y el bajo vientre.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los faldones se componían de láminas de metal colocadas horizontalmente cubriendo la mitad del cuerpo y unidas a otra lamina que cubría la otra mitad. Se sostenían verticalmente por remaches o por correas y una vez cerradas ofrecían un cono de protección que permitía prácticamente toda la movilidad. Las más restrictivas eran las que más bajaban quedando pegadas a las piernas, ya que están no permitían apenas la apertura de las piernas.

 


Los faldones de mi coraza estarían inspirados en la armadura Avant, de la colección de R.L.Scott, en Glasgow (imagen de portada), y digo inspirados porque como veremos distan mucho de ser igual. En mi caso, y fruto de la experimentación sobre la marcha en función de los resultados, la parte delantera y la trasera tendrían distintos modos de articulación y suspensión y por ello tampoco se encuentras unidas las placas delanteras a las traseras.


Veamos el recorrido de la forja de estos faldones:


Lo primero que habría que hacer es sacar las plantillas de las láminas. Esto podría parecer fácil hasta que te pones a pensarlo, ya que no son láminas apiladas en un eje vertical, sino que la falda en si es una sección de cono, por lo que la plantilla a sacar no es una línea recta, sino curva. Cuando más se separe de la línea recta, más pronunciado será el ángulo del cono. Otra cuestión a este respecto sería que si partimos de la cintura natural, cada lámina tendrá que tener una curvatura distinta ya que tendríamos que ir siguiendo el contorno de la cadera, pero esto a mi no me daría mucha guerra ya que mi coraza no es histórica y por tanto termina en la cintura moderna, no en la anatómica, y el faldón tiene un ángulo prácticamente uniforme.

 

 

Una vez las plantillas están hechas, cortamos las láminas del chapón de galvanizado de 1mm con tijeras de chapa. Para quitar las arrugas del corte aplicaría cariño con el martillo de nylon sobre un tocón de madera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La primera lámina, la que conectase el faldón delantero con la coraza, es la más complicada por el cambio de ángulo que antes comentaba. Venimos de una coraza que termina vertical y pasamos a una falda que tiene una cierta inclinación por lo que nos viene una situación complicada para un wannabe herrero nóvel, hay que formar una “curva dentro de una curva”. Si la lámina fuese recta, sería un solo eje de doblado, no habría problema, pero al formar una curva, el perímetro resultante va a ser mayor en la zona inferior que en la superior, y por tanto habrá que estirar el material según nos aproximamos al borde inferior de esta lámina.

 








 

En una armadura real esto habría que tenerlo muy en cuenta ya que el material se vuelve más delgado y por tanto su capacidad de protección disminuye. En mi caso eso es despreciable, y me pude centrar en sorprenderme de lo que bien que estira una lámina de tan solo 1mm.


Las siguientes láminas son mucho mas sencillas y sólo hay que seguir la linea de la primera. Las presenté y fui ajustándolas entre si para que no quedaran huecos y el ajuste fuese lo mejor posible. Esto esta muy bien, y lo vería más tarde, cuando las unes por remaches, pero en este caso la unión vertical sería por correas y debido a los remaches que sujetan las correas, ese ajuste tan bueno caería en saco roto.

 

  

Cuando tenía todo al gusto, lijé las láminas y volteé el borde de la inferior, coloqué las correas, y presenté. Resultó que el ángulo era muy pronunciado y sobresalía mucho hacia delante. 


(Como puede apreciarse, en esta primera aproximación la curva sobresalía mucho por delante)










(En esta imagen se puede ver lo bien que se amolda este timpo de sujección vertival a los movimientos de las piernas, al menos en el eje vertical)







 

Para solventarlo primero hice un “remetido” de la zona más delantera, lo cual tuvo su aquel para ir acomodando todas las láminas, ya que cada vez que tocaba algo había que revisar como interactuaban todas a su vez. Tras esto seguía sin convencerme el ángulo, así que lo apañé sobre la marcha colocando el faldón en la posición que me gustaba y marcando la línea vertical que proyectaba desde la coraza en las láminas. Corté el sobrante y ajusté de nuevo. Además, para quitarme la sensación de proyectar en la zona más delantera, le hice una forma concava, que aparte de ayudar a este efecto visual le daría mayor rigidez a las laminas, pero claro, a coste de muucho ajustes hasta lograr que todo cuadrase. 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Era un poco apaño, y se nota en que la separación entre las láminas no es homogénea, pero bueno, el resultado quedaba pintón. Al respecto de la unión por correas decir que es muy cómoda, las láminas se amoldan muy bien al movimiento aunque es bastante ruidosa si tienes que correr.


Como primer contacto con el modelado a martillazos de acero ha estado bien, el resultado es bastante aceptable y funcional. El resto, os lo contaré otro día.